Resolución de incidentes críticos en la escuela: Ser autoridad
| Pachamama |
Una de las labores que debemos
afrontar el profesorado, aparte de diseñar, ejecutar y evaluar procesos de
enseñanza y aprendizaje, es responder de la manera más efectiva y oportuna a
los INCIDENTES CRÍTICOS que se producen cotidianamente en las escuelas.
¿Qué es un INCIDENTE CRÍTICO?
Es un suceso destacado, acotado en el tiempo y en el espacio, que se produce de
manera imprevista. Es CRÍTICO cuando supera un determinado umbral
emocional que puede poner en crisis a los sujetos que la vivencian y que pone
en riesgo a todo su entorno inmediato.
Algunos
de los Incidentes Críticos más comunes en las escuelas, se dan en la relación
profesorado y los estudiantes (discusiones, falta de motivación para hacer los
deberes, plagiar un trabajo, desorden, atrasos, entre otros), pero también se
dan entre los propios adultos, situación que puede repercutir directamente en
la convivencia escolar y los aprendizajes de los estudiantes.
Los
adultos que trabajan en los centros educativos, deben ser responsables de sus
palabras, acciones u omisiones, deben ser capaces de controlar sus impulsos y
emociones, ya el trabajo educativo involucra ser AUTORIDAD.
¿Qué es ser autoridad en la
escuela?
La palabra autoridad que
viene del latín auctoritas, se deriva
de auctor, cuya raíz es augere, que significa aumentar, promover, hacer progresar, hacer
crecer. Por tanto, etimológicamente autoridad es una
cualidad creadora y para ello debemos ser los primeros en ser autoridad de
nosotros mismos, de AUTO-POSEERNOS en nuestros propios actos, solo así
lograremos ser verdadera autoridad frente a nuestros estudiantes y la sociedad.
A cada acción que realicemos,
sobreviene una respuesta, de allí que la labor educativa es tan compleja, a
cada paso que damos somos ejemplo para otros, realmente es una profesión 24/7,
que nos exige una profesionalidad a toda prueba. ¿Quizás de allí radica el
hecho que surjan tan pocas vocaciones hacia la pedagogía?
Como hemos visto, la primera tarea
para evitar Incidentes Críticos es el autocontrol de nuestras emociones y acciones,
pero seguramente igual sucederán situaciones que nos descompensan en lo
emocional y que no nos dejan indiferentes, como puede ser el maltrato infantil,
la pobreza, la violencia contra la mujer o la falta de oportunidades de muchos
de nuestros jóvenes con talento que no llegarán a obtener un título.
Lo importante para no decaer en
nuestra profesionalidad, en nuestra esperanza de construir una mejor educación
y calidad de vida de los estudiantes que educamos radica en el hecho que no
estamos solos en esta hermosa tarea pedagógica. El profesorado debe darse
cuenta que la mejor manera de enfrentarnos a la compleja tarea de educar es en
compañía de otros que comparten mis sueños, debemos comenzar a construir
COMUNIDADES EDUCATIVAS DE APRENDIZAJE, fomentando el diálogo y la participación
de todos los actores posibles (madres, padres, voluntarios, profesionales,
técnicos, equipo directivo, sostenedores, fuerzas vivas de barrio, colegas).
En la medida que las escuelas creen
sinergias con su entorno, se darán cuenta que disminuirán los incidentes
críticos tradicionales (peleas, falta de motivación, uso del celular, copia, no
estudio) y serán reemplazados por otros incidentes como el gestionar el recurso
humano voluntario en la escuela, el dirigir una asamblea general de madres y
padres deseosos de colaborar en el aprendizaje de sus hijos, liderar proyectos
educativos alternativos, responder a las altas expectativas que tienen los
estudiantes de su educación, entre otras que anhelamos.
El profesorado del presente y
futuro, finalmente no debe reproducir las prácticas del pasado, la escuela que
nos enseñó “que la letra con sangre entra”
debe quedar enterrada para siempre, al igual que el conformismo y el maltrato
físico y psicológico. La nueva escuela, quizás hasta deba cambiarse de nombre y
dejar la uniformidad de lado, en este mismo momento debemos declarar que la “escuela ha muerto”, luego del duelo que
eso puede significar para algunos que han obtenido provecho de esta forma de “entrenamiento en masa, nacionalista y
etnocentrista”, les propongo el gran desafío de soñar todos juntos una educación al servicio de lo humano y lo
divino, de lo terrenal y lo celestial, de lo mágico y o real, con una
cosmovisión pachamámica, originaria y fecunda.
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